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lunes, 30 de mayo de 2016

La lluvia desluce tradición de Hombres de Musgo, que volvieron a tomar Béjar

La lluvia ha deslucido la salida y la procesión de los seis Hombres de Musgo por las calles de Béjar, una fiesta que está entre la tradición y la religiosidad y que se celebra en la ciudad bejarana cada domingo después del Corpus.

Son seis Hombres de Musgo -cuatro hombres y dos mujeres- con sus cuerpos totalmente tapados por trozos de vegetal, seis bejaranos que no quieren que muera una tradición, una fiesta que desde el año 2010 es Fiesta de Interés Turístico Nacional en la que se rememora la reconquista de Béjar, 745 años después, tras la dominación árabe que se extendió hasta 1267.
- BejarInformacionTv - Efe -

Todo se basa en una leyenda oral de la ciudad ducal, el segundo municipio con más población de Salamanca -cerca de 14.000 habitantes-, que relata que un grupo de hombres vestidos con la maleza de la tierra entró en Béjar, a través de la muralla, por la conocida como 'puerta de la traición', para ahuyentar a las tropas árabes y devolverla al poder cristiano.

De forma habitual, miles de personas se agolpan por las calles del municipio salmantino para ver procesionar a los seis Hombres de Musgo, aunque en esta edición la fiesta ha quedado deslucida por una jornada desapacible y por la lluvia constante que ha caído.

Sin embargo, desde las ocho y media de la mañana los seis protagonistas de este festejo han estado vistiéndose con el musgo, traído de la zona de la Peña de la Cruz y que en el 90 por ciento se recicla cada año.

Los cuatro hombres y dos mujeres han esperado de forma paciente el momento en el que los dos 'sastres' de este festejo han empezado a colocar el musgo sobre sus cuerpos, cubiertos previamente con monos de color verde.

Poco a poco, trozo a trozo, desde los pies a la cabeza, salvo la cara, cada uno de los protagonistas de la fiesta se ha transformado en Hombre de Musgo, y, además, ha portado una maza, también de musgo.

Fernando Arroyo y Juan Carlos Andrés han sido los primeros en ser transformados; más tarde fue Luis Nieto, de 52 años, que llevaba esperando este momento desde hace siete años, cuando se apuntó para ser un Hombre de Musgo, y que ahora afronta "con mucha ilusión", como ha declarado a Efe.

Isabel Moreno también tiene 52 años y también estaba en la lista de espera para ser ataviada de musgo desde hace siete años.

"Me dicen que el traje pesa entre 12 y 15 kilos, pero me da lo mismo. Hice una promesa y aquí estoy", ha añadido entre la emoción de haberla cumplido.

Ernesto García White ha sido uno de los últimos en ser transformado y, entre risas y bajo el sonido de la cámara de fotos de su mujer y su padre, asegura que ya sabe "cómo se siente Robocop", totalmente "apretado" y con un traje que "apenas permite que te muevas".

La hora se acerca, mientras a Vanesa Díaz la van vistiendo los sastres del musgo. Abre las piernas y los brazos y sobre su cuerpo van colocando trozos de vegetal atados con cuerda. Apenas queda media hora para salir por Béjar y Vanesa empieza a sentir la emoción, porque "como bejarana que soy tenía que vivir esta experiencia".

La lluvia vuelve a aparecer sobre Béjar, sobre las once de la mañana con más fuerza, y es el momento en el que los cuatro hombres y las dos mujeres, ahora ya los seis Hombres de Musgo, tienen que salir del Convento de San Francisco hacia el Ayuntamiento, donde comenzará la procesión.

La jornada desapacible ha deslucido la fiesta, aunque los seis son recibidos por toda la Corporación Municipal y con poca asistencia de espectadores.

Poco a poco van por las calles de Béjar, pisan el tomillo que ha sido esparcido por el suelo y comienzan a ver algunos rayos de sol. De nuevo han cumplido su sueño, han continuado con la tradición.


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